OpenAI busca ayuda gubernamental para construir centros de datos masivos, cada uno de los cuales requeriría cinco gigavatios de energía, una demanda comparable a la de las grandes ciudades. Esta ambiciosa propuesta surgió de una reciente reunión con los principales líderes de la IA en la Casa Blanca, donde el gobierno de Biden se comprometió a acelerar el desarrollo de infraestructuras para la IA. Sin embargo, los expertos expresan su escepticismo sobre la viabilidad de tales demandas energéticas, señalando que cinco gigavatios equivalen a la producción de cinco reactores nucleares y podrían suponer más del 1% del consumo mundial de electricidad si se construyen múltiples centros. Se calcula que cada centro de datos costará alrededor de 100.000 millones de dólares y albergará 2 millones de chips de IA, esenciales para mantener el liderazgo de OpenAI’en IA generativa.
Aunque otras empresas tecnológicas como Amazon y Microsoft también planean ampliar sus centros de datos, la propuesta de OpenAI’no tiene precedentes en cuanto a escala. Los ejecutivos de las compañías eléctricas cuestionan la viabilidad de satisfacer estas necesidades energéticas de forma continua, especialmente teniendo en cuenta las capacidades actuales de la red. Además, los gobiernos locales y nacionales se oponen cada vez más al impacto medioambiental de este tipo de proyectos. La legislación reciente ha obstaculizado la expansión de los centros de datos en varios estados de EE.UU., y persiste la preocupación por las afirmaciones del sector sobre la creación de empleo. El líder de OpenAI, Sam Altman, ya ha realizado ambiciosas peticiones de financiación, entre ellas la de 7 billones de dólares para el desarrollo de chips de IA, aunque esta cifra se ha revisado desde entonces a cientos de miles de millones.
La industria de la inteligencia artificial de EE.UU. se ha convertido en uno de los principales motores de la economía mundial.
