Demis Hassabis, consejero delegado de Google DeepMind, advierte de que la sociedad no está preparada para la inminente llegada de la Inteligencia Artificial General (IAG), prevista para los próximos cinco a diez años. Subraya la necesidad de considerar cuidadosamente la capacidad de control y acceso a estos sistemas avanzados, a medida que se vierten importantes inversiones en el desarrollo de la IA. Por el contrario, Sam Altman, Consejero Delegado de OpenAI, se muestra confiado en la consecución de la AGI en los próximos cinco años, afirmando que tendrá un impacto sorprendentemente pequeño en la sociedad. Este optimismo contrasta fuertemente con las opiniones de expertos en seguridad de la IA como Roman Yampolskiy, que predice con casi total certeza que la IA podría conducir al fin de la humanidad’. Las preocupaciones de Hassabis ponen de relieve la urgencia de abordar los riesgos potenciales asociados a la inteligencia artificial, sobre todo cuando las empresas dan prioridad al desarrollo de productos frente a la seguridad. Además, el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, admite una falta de comprensión de sus modelos de IA, lo que aumenta aún más la alarma. Se subraya la necesidad de medidas que garanticen la supervisión humana de los sistemas de IA para prevenir amenazas existenciales. El documento refleja una tensión creciente entre los rápidos avances de la IA y las implicaciones sociales de dichos avances.
