La aparición de la IA ha suscitado preocupación por su impacto en la sociedad, lo que ha dado lugar a peticiones de regulación. Los esfuerzos por regular la IA deben abordar cuestiones como la privacidad de los datos, la parcialidad, la transparencia, la responsabilidad y las normas. Sin embargo, la cuestión central es cómo alinear las decisiones basadas en la IA con los valores humanos. Para lograrlo, se necesitan instituciones sólidas de divulgación y auditoría. Un organismo de normalización independiente debería supervisar los principios de IA generalmente aceptados, y los organismos reguladores deberían hacerlos cumplir. Las empresas que desarrollan IA avanzada deben revelar los métodos por los que controlan la IA y las métricas que utilizan para medir el éxito. Los requisitos de divulgación deben aplicarse también a las empresas más pequeñas. Los reglamentos deberían centrarse en la divulgación de la supervisión actual y las mejores prácticas para saber cómo funcionan estos sistemas, cuál es la mejor manera de gestionarlos y cuáles pueden ser los riesgos sistémicos.
La IA debe ser un elemento clave de la sociedad.
