Los expertos creen que el lanzamiento de ChatGPT el año pasado desencadenó un momento de iluminación para la IA, en el que la utilidad de la tecnología se hizo evidente para las personas ajenas a la tecnología. Es algo parecido a lo que ocurrió en el siglo XIX, cuando la electricidad empezó a utilizarse de forma práctica y tuvo un impacto palpable en la gente corriente. El poder de este enfoque reside en la interfaz lingüística de usuario, que nos da la posibilidad de interactuar directamente con la IA. La IA será una propiedad de todas las aplicaciones en el futuro, y este es el momento en el que eso empieza a suceder. Sin embargo, Vishal Sikka, CEO y fundador de Vianai Systems, cree que es un poco más complicado que eso, especialmente para las empresas. En su opinión, es posible que aún no hayamos llegado a ese momento en el mundo empresarial y que esta tecnología tarde más de lo que pensamos en generalizarse en las empresas, sobre todo en las aplicaciones de misión crítica. En opinión de Peter Levine, socio general de Andreessen Horowitz, a partir de ahora la IA será una apuesta segura para todas las empresas. Esto podría cambiar nuestra forma de pensar sobre cómo funcionan las aplicaciones y cómo interactuamos con ellas. El poder de la IA puede tener un profundo impacto en el software empresarial de cara al futuro, algo en lo que toda startup que desarrolle un producto hoy debe pensar. El estado actual de la IA es un momento «ajá», y como con la electricidad, uno que llevó algún tiempo desarrollar en aplicaciones prácticas.
