GPT-4 era el mejor modelo en cuanto a tareas y vibraciones hasta hace poco, cuando aparecieron cuatro nuevos modelos que desafiaron su dominio. Estos modelos, lanzados el mes pasado por diferentes proveedores, se sitúan ahora cerca o por encima del GPT-4. Sin embargo, ninguno de estos nuevos modelos tiene licencia abierta ni es transparente en cuanto a sus datos de entrenamiento, lo que suscita dudas sobre las prácticas éticas. La falta de transparencia es decepcionante, sobre todo en un momento en el que la opinión pública se muestra cada vez más contraria a las turbias bases éticas del desarrollo de modelos. Aunque se mantiene la esperanza de un modelo entrenado con contenidos de dominio público o con licencia, se reconoce la necesidad de datos sin licencia para competir con GPT-4. Se valora la transparencia del entrenamiento para tomar decisiones informadas sobre la idoneidad del modelo, lo que subraya la importancia de entender cómo se entrenan los modelos para un rendimiento óptimo.
