El economista del MIT Daron Acemoglu advierte de que la sociedad avanza hacia un futuro en el que la IA sustituye puestos de trabajo, refuerza la desigualdad económica y concentra el poder político en manos de los más ricos. Sin embargo, existe un futuro alternativo en el que la IA aumenta los trabajadores humanos, creando ganancias de productividad y extendiendo la prosperidad. Acemoglu subraya que las grandes innovaciones, como la IA, están ligadas al poder y al control de la sociedad. Los beneficios económicos de la IA pueden repartirse ampliamente o enriquecer a una reducida élite. Cuando la IA aumenta el número de trabajadores en lugar de sustituirlos, la prosperidad puede extenderse a la mano de obra. Acemoglu sostiene que el objetivo es hacer que las máquinas sean más útiles para los humanos, no inteligentes en sí mismas. Analiza ejemplos históricos para demostrar que los beneficios de la tecnología no están garantizados y dependen de cómo se aplique. Acemoglu aboga por un futuro en el que la innovación tecnológica ayude a los trabajadores y extienda el crecimiento económico, acompañado de una prosperidad compartida. Reconoce la erosión del poder de los trabajadores y la necesidad de que participen en la configuración de la aplicación de la IA. Acemoglu también expresa su preocupación por el impacto de la IA en los países en desarrollo y por las posibles consecuencias negativas de la vigilancia y la recopilación de información por parte de la IA.
La inteligencia artificial puede tener un impacto negativo en los países en desarrollo.
