Tyler Perry, actor, cineasta y propietario de un estudio, se muestra preocupado por el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la industria del entretenimiento. Está especialmente alarmado por el modelo de conversión de texto a vídeo de OpenAI’, Sora, que puede generar resultados de vídeo cinematográficos. Perry había planeado una ampliación de 800 millones de dólares de su estudio de Atlanta, pero ahora esos planes están en suspenso debido a los rápidos avances de la IA. Está asombrado por las capacidades de la IA, como la creación de escenas en distintas localizaciones sin necesidad de desplazamientos ni construcción de decorados. A Perry le preocupa el impacto en los profesionales de la industria, incluidos actores, miembros del equipo y editores. Ya ha utilizado la IA en dos de sus películas para evitar largas sesiones de maquillaje. Perry cree que la industria debe unirse para afrontar los retos que plantea la IA y proteger los medios de subsistencia. Subraya la necesidad de un planteamiento colectivo en el que participen los sindicatos, las partes interesadas del sector y la intervención de los gobiernos. Perry reconoce las ventajas de la IA para su estudio, pero también le preocupa el futuro de las personas que ha formado y empleado. Predice que la convergencia del desarrollo de la IA y la contracción de la industria provocará importantes pérdidas de puestos de trabajo. Perry hace un llamamiento a la compasión y la consideración hacia las personas que han forjado sus carreras en la industria y sugiere que es necesaria una voz unificada para abordar estos retos, tanto dentro de la industria del entretenimiento como en el Congreso.
