OpenAI planea reestructurarse en una sociedad anónima con ánimo de lucro, alejándose del control sin ánimo de lucro para atraer a más inversores. La organización sin ánimo de lucro mantendrá una participación minoritaria en la nueva entidad, mientras que el consejero delegado, Sam Altman, recibirá capital por primera vez, lo que podría valorar la empresa en 150.000 millones de dólares. Este cambio en la gobernanza podría afectar a la forma en que OpenAI gestiona los riesgos de la IA. La reestructuración se produce tras recientes cambios en la cúpula directiva, como la marcha de la CTO Mira Murati y el cese del presidente Greg Brockman. OpenAI ganó prominencia con su lanzamiento ChatGPT a finales de 2022, lo que llevó a un aumento global de la inversión en IA. La estructura original tenía como objetivo garantizar el desarrollo seguro de la inteligencia general artificial (AGI), pero los últimos acontecimientos han suscitado preocupación en la comunidad de seguridad de la IA sobre la responsabilidad de la gobernanza. El nuevo modelo corporativo podría alinear a OpenAI más estrechamente con competidores como Anthropic y xAI de Elon Musk. Los detalles concretos sobre la participación de Altman en el capital siguen sin estar claros, ya que anteriormente optó por no participar en el capital para mantener un consejo desinteresado. El calendario para completar la reestructuración sigue siendo incierto.
